Albert Beltran: rediseñando nuestra relación con la tecnología
En esta nueva sesión del Club de Innovadores 2026, conversamos con Albert Beltran, cofundador de Balance Phone, una iniciativa que replantea la manera en que nos relacionamos con la tecnología y, en especial, con el teléfono móvil.
Albert inició su trayectoria profesional en Amazon, donde durante tres años trabajó en publicidad digital para grandes empresas. Esta experiencia le permitió entender desde dentro cómo funcionan las plataformas digitales, qué incentivos las mueven y de qué manera captan la atención de los usuarios.
Con esta experiencia y movido por una inquietud compartida con su amigo y socio Carlos sobre la relación de las personas con el móvil y la falta de autorregulación para limitar su uso, deciden emprender y fundan Balance Phone con el objetivo de crear herramientas que ayuden a las personas a reducir las distracciones digitales, recuperar el foco y hacer un uso más consciente de la tecnología. En esta entrevista hablamos de atención, hábitos digitales y modelo de negocio.

¿Cómo ha influido tu experiencia en Amazon en la manera en que entiendes hoy la relación entre tecnología y personas?
Me ha ayudado a entender mucho mejor los incentivos de las grandes tecnológicas y sus modelos de negocio, y cómo a menudo estos no priorizan el bienestar del usuario. Creo que una tecnología que respete al usuario no solo es posible, sino necesaria.
¿Cuál fue el momento o la reflexión que te llevó a crear Balance Phone?
Nació de la frustración personal de intentar cambiar nuestros hábitos digitales y ver que no conseguíamos encontrar ninguna solución definitiva. Nos dimos cuenta de que el problema no era solo de disciplina individual, sino también de cómo están diseñados los dispositivos y las aplicaciones.
¿Cuál es el objetivo principal de Balance Phone y cuáles han sido los principales retos a la hora de hacerlo realidad?
El objetivo es crear herramientas que ayuden a las personas a combatir la crisis global de atención que estamos viviendo, especialmente latente en las nuevas generaciones. Uno de los principales retos es a nivel de percepción: hacer entender que este problema existe y que hay alternativas reales es más complejo de lo que parece.
¿Cómo imaginas el futuro de la relación entre personas y tecnología, y qué papel puede tener en nuestros hábitos y bienestar?
Soy muy partidario de que cada interacción con la tecnología debería aportar mucho valor al usuario. Cuantas menos interacciones y más impacto positivo tengan, mejor. Hoy la tecnología nos acompaña sobre todo desde el entretenimiento y no tanto desde la funcionalidad. La tecnología es demasiado potente y tiene demasiado potencial como para utilizarla de la manera en que lo hacemos actualmente.
¿Qué oportunidades de innovación ves en ámbitos cotidianos como el cuidado de la ropa, siguiendo esta lógica de tecnología más consciente?
Lo veo igual: la tecnología debería servir para que el usuario pierda el mínimo tiempo posible y para que los procesos sean cada vez más sostenibles.
